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1.1.2.2 Ahora me apetece más una rubia.

Me apetece una rubia.

Si has llegado hasta aquí, historia tras historia, que te apetezca una rubia es de lo más normal.

Una rubia bien fresquita, pero no de las que vienen a veranear a Benidorm desde los países del norte.

De las de la nevera.

Y que te apetezca una cerveza (lo aclaro por si alguien guarda a la rubia de Benidorm en una nevera) es normal por dos motivos.

El primero es que llevas un rato leyendo sin parar y, aunque no lo hagas en voz alta, me escuchas en tu cabeza (me encantaría saber como sueno ahí dentro, pero ya me lo contarás si llegas al final con todo esto).

Es como una conversación privada, entre tú y yo.

Yo te cuento algo.

Una anécdota, un suceso o un trozo de una película.

Uso una imagen mental o un ejemplo, quizá una ilustración, depende.

Y luego te enseño cómo esa historia se relaciona con tu comunicación, con tu marca personal, con la  estrategia de tu negocio.

Eso da sed (la conversación en tu cabeza, no la historia).

Pero ya que nos vamos a poner “íntimos”, y que nos apetece una cerveza, vamos a tomarnos una especial.

¿La quieres con historia?

Te contaré la que más historia tiene.

 

La historia de la primera rubia (seguimos hablando de cerveza). La que fabricó, de manera oficial, Josef Groll en Pilsner en 1842.

Josef era de una familia cervecera, de los que hacen cerveza, y de los que luego se las beben.

En 1841 fue fichado con 29 años por una nueva cervecería que acababa de abrir.

Era conocido por ser meticuloso, e incluso un poco obsesivo con los diferentes procesos de la fabricación de la cerveza.

Pese a eso solo le hicieron un contrato de un año.

Para la elaboración de su receta necesitaba un elemento de contrabando.

Levadura de Alemania, y tenía que ser de allí concretamente. Pero en aquel momento las cosas no estaban muy bien entre los dos países, así que no había suministro directo.

Dicen (y esta parte de la historia es muy top), que la levadura se la consiguió un monje alemán que la transportó a través de las montañas hasta la República Checa para saldar una deuda que tenía con él.

Luego escogió los mejores productos, cebada de Moravia y lúpulos de Saaz.

Y ojo porque aquí viene la madre de todos los desmadres:

cambió los procesos de fabricación.

Malta blanqueada en horno de aire.

Calderas de cobre y almacenado en frío, pero enterrado bajo tierra.

Y tras meses de arduo trabajo el 5 de octubre de 1842 la presentó en el Mercado de San Martín de Plzen.

Una cerveza con una historia digna de contar y que a día de hoy es la marca más antigua conocida en activo, con más de 160 años a sus espaldas.

Una historia basada en elementos singulares, productos de calidad y procesos innovadores.

Éxito garantizado.

Quizá pienses que tu historia no es digna de ser contada.

Que no está a la altura.

Pero todos llevamos un monje contrabandista con deudas dentro.

Algunos mayor parte de monje, otros con mayores deudas.

Y el storytelling y el copywriting son los medios para sacarlo a flote y que le den ese toque épico a la historia de tu marca.

Para «cazar» con una estrategia de comunicación infalible a tu cliente.

¿Que tipo de cazador serás?

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1.1.2.1 Tengo grandes ratas que matar.

Tengo grandes ratas que matar.

Te entiendo perfectamente, hay mucha gente que tiene tanta ilusión por su proyecto que piensa que es posible comunicar sin estrategia.

Y triunfar.

Y de forma literal.

Te cuento.

Si me sigues hace un tiempo ya sabes que vivo en una pedanía de casas bajas, apartado de la urbe.

Casas antiguas de un barrio muy pequeño.

Y aquí pues vivimos en una “seguridad aparente”.

Así que los vecinos somos mucho de salir a la calle y dejar las puertas de casa abiertas.

Total, siempre hay alguien en la calle.

Nunca hemos tenido ningún susto.

Menos cuando a algún bicho le da por meterse en tu casa.


La cuestión es que hace un tiempo se nos metió en casa lo que pensamos que era un ratón.

Se hizo fuerte en la despensa, cogió de rehenes los paquetes de galletas y ahí proliferó.

Hasta que un buen día nuestro pequeño yorkshire (de nombre “Perrete”) se metió en la despensa y en una lucha feroz acabó con el ratón.

¡Que resultó ser una rata enorme!

Hay fotos, pero no las pongo por no herir la sensibilidad de la gente con piel fina, y porque ya te habrás dado cuenta de que en esta web no vas a ver ni una foto.

Parece ser que los yorkshire son perros ratoneros que cazan muy bien a esos bichos, porque tienen una estrategia.

Se quedan fijos, totalmente inmóviles a la salida del agujero, durante horas, hasta que la rata asoma la cabeza, y luego con dos mordiscos fuertes les rompen el craneo.

Todo salió bien.

Porque al menos uno en casa tenía una estrategia para conseguir resultados.

Yo no, ni mi mujer.

Perrete.

La verdad es que enfrentarte al problema de comunicación de tu empresa sin estrategia es como abrir la puerta y esperar a que la rata se vaya por su propia iniciativa.

Puede que salga bien, la rata se despiste y puedas echarla por las buenas.

Pero tienes las mismas posibilidades de que te toque el Euromillón y te conviertas en Antonio, «El generoso» y a tus descendientes en tataramillonarios.

Porque no lo olvides, si lo que quieres es cazarla necesitas un experto.

Alguien que tome medidas drásticas y haga lo que hay que hacer (aunque resulte mas desagradable que morderle la cabeza a una rata).

Recuerda una cosa, el experto (Perrete) sabe lo que hay que hacer, pero si no le dejas hacerlo, porque tu quieres poner trampas y veneno y hacerlo a tu manera, él va a dormir igual de tranquilo.

Con tu comunicación estratégica pasa lo mismo, yo se lo que hay que hacer, pero si no quieres que te ayude voy a dormir igual de tranquilo.

Tú ya sabes que comunicar sin estrategia es una lotería.

Esperar a que pase el tiempo a ver si sale bien es prácticamente como tirar el dinero.

Por eso, si para ti crear una estrategia de comunicación es una prioridad tienes dos opciones.

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1.1.1.2 La alérgica al cambio

Alergia al cambio.

Mi mujer tiene alergia a los gatos.

Bueno, y al polen, las gramíneas, el moho, las bolas de arbusto del oeste (sí, esas que ruedan secas por el campo), al ciprés y a nosecuantascosasmás.

Pero, le encantan (los gatos) y su hermana tiene dos.

Cada vez que va a su casa luego le da un ataque de alergia. Pero ella no deja de ir. Se toma una pastilla y va.

Porque lo que tiene realmente es alergia al cambio.

A cambiar de trabajo, a empezar a hacer deporte, a mandar a su jefe a freír monas, a ir al médico cuando se encuentra mal.

Hay una solución permanente, que es vacunarse. No, no hay vacuna que cure la alergia al cambio, es para la alergia a los gatos. Pero dice que esa solución no va con ella. Que a ella no le funciona.

Tenga razón o no, que en eso no me voy a meter, el problema no es la alergia al cambio en sí.

Hay un problema de fondo:

No ha recorrido “el viaje”.

Y es que aunque el viaje exterior que recorres como cliente es importante, el interior es mucho más duro.

Porque a veces significa reconocer que te equivocas. Que seguir por donde vas puede traerte más problemas que beneficios. Que la inacción es la peor de las acciones. El famoso delito de omisión. Poder hacer algo y no hacerlo para que mejore la situación.

La gente en general defiende su derecho a equivocarse, y ese es uno de los síntomas claros de la alergia al cambio.

Pero cuando tu derecho a equivocarte se carga tu economía y tu negocio es el momento de redefinir convicciones y dar un paso adelante.

De vacunarte.

Para que tu marca comunique con convicción no puedes hacerlo desde un enfoque basado en el autoengaño.

Reconocer que te equivocas es lo más difícil, pero lo más inteligente.

Requiere humildad.

Requiere abrir la mente.

Y sobre todo requiere que seas VALIENTE.

Por cierto, mi mujer tiene alergia al pelo de los perros.

Y tenemos dos.

¿Lo entiendes?

Hay personas que nunca tomarán acción si eso les supone un sacrificio.

¿Sería más feliz sin los perros?

Nunca lo sabremos, porque los colecciona como cromos. Y a mí que me encantan también pues no me quejo. Lo que no soporto es a los gatos. Con ese aire de superioridad, mirándote siempre como si te perdonaran la vida.

Pero aquí la pregunta es:

¿Te puedes permitir no hacer nada con tu marca, tu comunicación o tu negocio?

En tu comunicación tienes que definir tus objetivos, y una vez definidos dar caza a tus clientes de forma inteligente.

Y cuando estás en medio del bosque puedes ser dos tipos de cazador.

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1.1.1.1 La muerte del abuelo y las ventas.

La muerte del abuelo Juan y tus ventas.

Hace unos años falleció mi abuelo materno.

No lo percibí como una pérdida sentimental porque no tenía ningún tipo de relación con él.

Pero mi madre decidió asistir al entierro.

Esta situación que puede que parezca que no tiene nada que ver con las ventas es un ejemplo muy claro de cómo funciona el mapa mental del cliente.

En todo proceso de compra hay unos factores comunes.

Hay un problema, sea consciente o no de él, y hay un propósito, una vez se crea esa consciencia, hay una necesidad, que conforme vaya creciendo se convertirá en un deseo, de conseguir la solución y de sentirse mejor, por lo que se crea una demanda de alguien o algo que satisfaga el deseo.

El problema.

Eran las 20:00, y a mi abuelo lo enterraban a las 8:00 de la mañana.

En un pueblo de La Coruña y nosotros estábamos en Alicante a 1.100 kilómetros.

El propósito era emocional, dar el último adiós a mi abuelo (los propósitos más potentes y los que más mueven a actuar son los emocionales).

La necesidad, recorrer los 1.130 kilómetros que nos separaban del destino en menos de 12 horas.

Había un deseo, llegar a tiempo.   

Y, por lo tanto, se generó una demanda.

Un transporte que nos llevara del punto A (Alicante) al punto B (entierro de abuelo) en menos de 12 horas.       

En márketing llaman a eso Customer Journey, y define la evolución del mapa mental del cliente.  Su proceso.

  • Consciencia del problema.
  • Necesidad.
  • Deseo de encontrar la solución.
  • Demanda de un profesional que le dé esa solución dentro de su presupuesto.

Esto sería a grandes rasgos.

Una vez empiezas a tratar con clientes te das cuenta de que hay diferentes grados de consciencia dependiendo de sus procesos mentales (en mi sistema de comunicación estratégica tengo definidos hasta 7 diferentes).

Por eso tu estrategia de comunicación debe tener unos objetivos definidos para cada momento del proceso mental en el que se encuentre. 

Porque debes ser capaz de leer las señales del mapa.  Y no solo eso, cuando estás en medio del bosque y lo que necesitas es cazar para sobrevivir hay dos tipos de cazadores.

Tú decides cual quieres ser.

P. C. : Llegamos en 11 horas. 

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2.2.2 Improvisar para triunfar.

Por dónde cortas la genialidad?

No he conocido ninguna empresa que improvise su comunicación. Tu sí?

No he visto tampoco en ninguna empresa una puerta con un cartel que ponga: Departamento de comunicación improvisada.

Pero si muchas estrategias que de estrategia tienen poco y de improvisación más de lo que deberían.

Empresarios que siempre tienen prisa. O que se olvidan de su negocio en cuanto tienen un par de clientes (quién es tu primer cliente?).

También están los que les parece muy difícil seguir las normas estratégicas de la comunicación efectiva.

Imagínate esto mismo pero en el mundo de la música.

¿Te lo explico con una historia?

1950.

Un músico excepcional.

Un mítico del saxo.

Día de grabación en el estudio.

Toda la banda esperando a la estrella.

Entra con paso lento y las gafas de sol caladas hasta llegar al centro del estudio de grabación.

Sujeta el saxo, se pone la correa alrededor del cuello y calienta un poco los dedos moviendo las clavijas sin hacer ningún sonido.

Un, dos, tres y…

Empiezan a grabar un tema.

De repente, a mitad del tema, sus notas se salen de la partitura y comienza a improvisar hasta el punto en que los técnicos de sonido no saben dónde cortar.

Sigue improvisando. 

Se miran.

Lo miran.

Pero él es ajeno. Porque es un genio. Porque está por encima de todo.

Y así pasan los minutos.

Las horas.

Cuando acaba mira por encima de sus gafas de sol, deja su saxo y sale del estudio con el mismo paso lento con el que entró.

¿Por qué?

Dicen algunos que estaba cansado de trabajar con pianistas incompatibles.

Otros, que era la única forma que sabía de demostrar que era diferente.

Era como decir.

Esto es lo que hay.

Ahí lo tienes.

Si te gusta bien, y si no, también.

Graba, corta y pega por donde quieras, pero mi música es esto.

¿Sabes quién era?

Ni tú ni nadie. Porque esa grabación nunca salió a la luz.

Porque a veces para saltarte las normas, primero tienes que conocerlas, entenderlas y saber que líneas no cruzar. Y él ese día cruzó una línea que por muy bueno que fuera nadie estaba dispuesto a seguirlo.

Atento.

En tu comunicación puedes improvisar.

Incluso si improvisas bien te llevarás algunos aplausos.

Pero recuerda que los aplausos no suman en el banco.

Siempre hay unos límites que no debes traspasar y unas normas que debes seguir o te arriesgas a no ser escuchado por nadie.

El mejor músico del mundo en el paro.

Improvisando por unas monedas en cualquier metro o en la esquina del banco.

Al final es tu decisión.

Puedes conocerme un poco más y que te muestre lo que puedo hacer por ti.

Tener una estrategia de comunicación y convertirla en un sistema de mejorar tu negocio.

O basar tu estrategia en la comunicación improvisada, y decir, esto es lo que hay.

No tengo tiempo.

Es demasiado difícil.

Es mi vida.

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2.2.1 Estrategias que te dan mas libertad

Pero no nos quitarán: la LIBERTAD!!!

No me avergüenzo de decir que la primera vez que vi Braveheart lloré. A todos nos emociona pensar en conseguir la libertad. Es uno de los mayores para qué de muchos emprendedores. Sí, el mío también.

Lo que no nos gusta tanto es reconocer que igual que nos gusta la libertad nos gusta el dinero. Porque sin uno no hay la otra. Esto es así. Es un hecho. La pasta no da la felicidad. Pero sí la libertad de elegir cosas que te hacen más feliz.

La cuestión es que para tener más libertad, necesitas el dinero suficiente como para que tus decisiones no dependan de él. Es decir que decidas lo que decidas el factor de decisión nunca sea la pasta. Yo tengo claro cual es mi nivel de ingresos para llegar a ese punto dentro de lo que a mí me hace feliz. 

Cada persona tiene un número en la cabeza. Yo el mío. Tú el tuyo.

Y suena bien.

Pero lograrlo es aún más grande.

Cuando estás en ese punto sabes que tu negocio está funcionando.

Que tu estrategia está dando el retorno que necesitas.

Te voy a contar algo sobre esto. Tengo un colega que es un crack en temas de estrategia.

Experto en Big Data nivel «Doy charlas a la peña y lo flipan» y, al mismo tiempo capaz de sacar rendimiento incluso a los datos de una peluquería.

Porque los datos son conocimiento.

Y el conocimiento es muchas cosas, poder, reconocimiento, posición.

Tranquilidad.

Sobre todo el conocimiento es tiempo.

Y el tiempo es pasta.

Así que se trata de lo mismo siempre.

Te cuento.

En la última formación que compartí con él nos contó este caso real.

Mi colega se corta siempre el pelo en la misma peluquería.

Un día tiene esta conversación con su amigo el dueño:

MC: “¿Cuánto tardas en cortar el pelo a un cliente?”

El barbero: “No lo se”.

MC: “¿En qué horarios tienes más afluencia y facturas más?”.

El barbero: “Ni idea”.

MC: “¿Qué parte de los ingresos del negocio viene de la venta de productos (no de servicios)?.”

Cri, Cri, Cri (se oyen grillos de fondo y un arbusto bola del oeste cruza la barbería)

OK.

Mi amigo se pone manos a la obra.

Aplicando estrategias de Big Data y Business Intelligence descubre que todas las citas se cogen por teléfono o de forma presencial.

En una libreta.

En cuatro libretas.

En cientos de libretas (vale, exagero, pero ya vas pillando la idea).

Algo tan sencillo como una app de reservas les hacía ahorrar más de 90 minutos al día.

90 minutos en los que atendían a dos clientes.

Y aumentaban el 10% su facturación mensual.

Y si recomendaban algunos de los productos que usaban en la barbería a los clientes mientras se los aplicaban.

Aumentaban otro 20% la facturación.

Y si además eran capaces de cortar el pelo en 5 minutos menos por cliente, manteniendo la calidad, al día podían atender otros 6 clientes:

Y la facturación subía otro 10%.

Al hacerlo no necesitaban trabajar hasta las 7 de la tarde, porque de 5 a 7 no era tan rentable.

Así que ahora cierran a las 5. Trabajan menos. Ganan tiempo. Ganan más.

Lo que no mides no se puede mejorar.

En comunicación tampoco.

Y si la estrategia no te da libertad (o más tiempo para ganar más pasta), es que no está funcionando.

¿Qué piensas?

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2.1.1.1 Enséñame la pasta

Enséñame la pasta!!!!

Una de mis pasiones es monetizar la comunicación de los proyectos de mis clientes, la otra el cine.

Hay una peli que me encanta, aunque no por lo que tú crees.

Jerry Maguire.

No me gusta demasiado Tom Cruise, excepto en películas muy concretas.

En esta peli el que me mola es el crío.

Rubio, cabezón, con el pelo imposible de peinar y una risa “especial”.

Me siento identificado con él.

A lo que iba.

El crío es el que mola.

Pero lo que quiero que entiendas es el proceso que sufre el personaje que interpreta Tom, y qué tiene que ver eso con monetizar tu estrategia de comunicación.

Tom representa el papel de un representante de jugadores de fútbol americano que sufre una crisis.

Durante esta se da cuenta de que lo primero son las personas y abandona su empresa.

Un genio, o un loco.

Él (iluso) intenta quedarse con sus clientes explicándoles su nuevo discurso de “people first”, las personas primero.

Pero los pierde a todos.

La pasta manda.

A todos menos a uno.

Uno.

¿Qué sería para ti perder a todos los clientes menos a uno?

Para mí un palo muy gordo.

Pero como en toda peli, el bueno de Tom lucha por sus ideales.

Y como en todas las películas esa relación con su cliente sufre valles, momentos buenos y momentos malos. Es un viaje del héroe de libro, pero de eso ya te hablaré en algún email casi seguro en el futuro.

Cómo son las cosas.

Cuando está en uno de los peores momentos de la relación lo que su cliente pide de él es lo mismo de lo que huyó al irse de su empresa.

Seguro que te acuerdas de la escena.

Cuba Goodin Jr botando literalmente en su cocina con un pantalón de chandal rojo mientras le grita a Tom por el inalámbrico:

“Enséña – mela – pasta”

(Cuba Goodin Jr. Oscar al mejor actor por esta interpretación).

Todo se reduce a esto.

Porque puede que emprendas por pasión. Pero la pasión no paga facturas.

La pasta paga las facturas.

Y para ganar pasta debes monetizar tu estrategia de comunicación.

Debes saber qué comunicas, pero también a quién debes comunicárselo para rentabilizarlo.

Al final, todo se reduce a números, y al ROI (siglas yankis del cuánto me cuesta y cuánto beneficio me da esa inversión).

Porque lo que tú quieres, es que te enseñe la pasta ¿no?

Pues primero dime qué más necesitas para tomar acción.

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2.1.2 La batalla de los gallos

La batalla de los gallos.

Durante muchos años he seguido a algunos de los artistas de Rap españoles y sus conquistas en las batallas de los gallos.

Artistas que comunican para entretener pero capaces de comunicar para vender.

Venden su capacidad.

Su superioridad.

Porque todos vendemos siempre.

Y ese es tu objetivo.

Entre ellos hay un par que me gustan especialmente por el trasfondo de sus rimas.

No hace falta que te diga quien es Rayden.

Si no lo conoces escucha “Haz de luz” (te espero aquí, merece la pena).

Sus rimas se han asociado a una conocida plataforma de Streaming y hace no mucho, en 2022, participó en la fase final del festival de Benidorm.

Lo que no tanta gente sabe es que en 2006 Rayden venció en la batalla de los gallos siendo el primer español que lo lograba.

La batalla de gallos es el centro del mundo mundial de la estrategia de comunicación callejera.


Una competición de rap freestyle.

Donde el que no improvisa rápidamente y con sentido está fuera.

Cada «gallo» tiene 60 segundos para demostrar que su métrica y su estructura de composición es la mejor.

Puedes pensar que el rap es lo más alejado del universo a la estrategia de comunicación.

Puedes pensarlo.

Pero te equivocarías.

En estas batallas improvisadas planifican cada palabra, buscan variables, enlazan ideas a golpes. 

Se preparan para lo que va a decir el contrario. Y lo hacen rimando.

A veces puedes hasta intuirlo.

Mientras uno habla el otro le mira a los ojos y al verlo notas que ya sabe lo que va a contestar.

Lo mira asintiendo, con media sonrisa en la cara.

Como diciendo:

Se lo que me vas a decir, pero lo que tú no sabes es que yo ya sé lo que te voy a contestar.

Un gallo cualquiera en cualquier batalla final.

Hay más estrategia en un minuto de rap que en muchos anuncios de marketing que verás en redes.

Deberían poner el rap como ejemplo para montar copys que venden en algunos de esos máster de 5000 euros.

Yo te puedo enseñar a encadenar ideas dentro de una estrategia de comunicación.

De hecho es de lo que va esta web.

Un montón de historias.

Y un protagonista.

Tú.

Y una serie de historias de comunicación encadenadas que si sabes aplicarlas harán que vendas más.

Tu eres más de estrategia o de improvisar?

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1.2.1 ¿Eres un gallina?

Qué pasa Mc.Fly, ¿eres un gallina?

Como nos acabamos de conocer es posible que todavía no te hayas percatado de que soy un poco frikie con el tema del cine. Pero es normal. Desde pequeño el cine ha significado para mí aventuras, historias y lecciones de vida concentradas en 90 minutos (ahora rara es la película que no dura casi tres horas).

Una de esas lecciones es que hay que ser coherente.

Si dices que eres un tío duro, tienes que demostrarlo.

Aunque eso vaya en tu contra.

Me explico; Michael J. Fox en «Regreso al futuro» es un tío consecuente, que es algo muy parecido a ser coherente, aunque con matices.

Dice que va a hacer algo y lo hace.

Dice que no va a hacer algo y no se deja engañar.

Hasta que su rival dice las palabras mágicas.

“¿Qué te pasa McFly? ¿Eres un gallina?”

Es la versión de los 90 de: “no hay huevos” a que no te atreves.

En esos momentos la coherencia se vuelve contra él y la sensatez sale por la ventana, de hecho su rival lo sabe y por eso lo utiliza.

Pero, y esto es lo curioso, aunque vaya a cometer un error increíblemente estúpido, él en su interior se ve como una persona valiente y coherente.

Y por eso actúa como tal, incluso cuando esto va en contra de sus propios intereses.

De hecho Robert Cialdini habla de cómo contrarrestar ese exceso de presión sobre nuestras decisiones (tranquilo, no te voy a hacer spoilers).

Por eso, cuando tienes que crear tu mensaje de marca, que es el que define qué vas a decir, cómo, dónde y a quién, debes tener en cuenta el principio de consecuencia.

Porque serás preso de tus palabras.

Una estrategia de copywriting para una web, o para vender un producto o servicio debe tener esto muy en cuenta. Incluso a la hora de transmitir un mensaje que genere autoridad para tu marca.

Tener la estrategia de comunicación bien definida antes de crear tu mensaje te ayudará a evitar promesas que no puedas cumplir.

Yo la llamo la estrategia del DeLorean.

Y funciona así de simple:

Si no tienes un DeLorean para saber lo que va a pasar, o para volver a arreglar las cagadas, promete sólo lo que puedas cumplir.

Normalmente lo hacemos al revés.

El 90% de la gente y el 90% del tiempo. Sobre todo al principio.

Sí, yo también.

La primera vez que escribí los textos para la web en 2021 escribí esta página. 

Han pasado casi cuatro años y me encanta ver que sigue representándome.

Ahora, la pregunta es:

 

Cómo quieres crear la comunicación de tu negocio, de tu marca, tu mensaje. Cómo quieres redactar tus historias. Quieres seguir las normas o romperlas?

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1.1.2 La historia de la espada.

La historia de la espada.

Hay espadas con nombre propio, a cuyo alrededor se forjan historias, como las que se crean con el Storytelling para marcas.

Como la leyenda de Excalibur. O Dardo, la espada mata orcos de «El Señor de los Anillos». Algunas incluso llevan el nombre del artesano que las forjó.

Como las de Hattori Hanzō. Y eso que la mayoría no conoce la verdadera historia de este samurai del siglo XVI.

Solo nos suena de Kill Bill.

¿Te la cuento en un minuto?

Dice la historia que Hanzō fue un samurai y shinobi.

Se ganó el apodo de “Hanzō el demonio” (Oni-Hanzō) por sus técnicas de combate en el campo de batalla.

De espadas sabía un rato.

Una parte de la historia cuenta que un día se encontró con un hombre sabio.

Y su enseñanza le conmocionó.

Tanto que, un hombre de guerra como él, se sintió pequeño al lado del sabio.

Y cuando acabó la conversación, abandonó su puesto como mano derecha del Shogun (el mandamás del barrio), y puso un taller de espadas en Okinawa.

O sea.

Quien él menos pensaba le cambió la vida.

Su fama como forjador de armas se extendió por los siglos hasta nuestros días.

Y entonces llega Tarantino y recupera ese Storytelling como parte de su película Kill Bill, donde Uma Thurman, le pide a un descendiente de aquel, una espada para “acabar con las ratas”.

“Debes tener grandes ratas si necesitas el acero de Hattori Hanzō”

Hattori Hanzō. Kill Bill Vol. I

La historia de una espada.

La fama de un acero.

Contada con Storytelling para marcas.

Se convierte en tu historia con la marca.

Una historia que te enseña que hay gente que te cambia la vida.

Y te ayuda a conseguir clientes.

Clientes a los que les tienes que contar su historia con tu marca.

A los que debes solucionar sus problemas.

Sobre todos si tienen grandes ratas que matar.

Una estrategia que acabe con los problemas de comunicación de tu marca basándose en un producto excepcional que cambia vidas.

Si tuvieras que escoger entre Uma y Hanzō? A quién te eligirías como jefe de comunicación de tu marca?