Si no sabes qué es el copywriting o cómo influye en las ventas de tu empresa comunicar tu historia quizá te interesen conocer las lecciones que aprendí el día que mi mujer me llevó a las fallas de Valencia en un Seat Ibiza macarra.
Las grandes empresas se esfuerzan por vender, gastan miles de euros en publicidad cada año para comunicar a los clientes que son la mejor opción de compra.
Y da igual que lo que vendas sean servicios o productos.
Si tu empresa no lo está haciendo está perdiendo una de las herramientas de venta más poderosas que se han creado en la historia del comercio.
¿Hacer qué?
Contar historias.
Fíjate, porque hay algo en esta página que vas a entender muy rápidamente sin necesidad de que estudies nada.
Es una historia, sobre una macarrilla y un Seat Ibiza.
Me voy a 2010 y te cuento.
Cuando conocí a mi mujer me hizo gracia que condujera un coche pequeño con lunas tintadas, llantas, y aspecto deportivo.
Un Ibiza.
Era más el coche de un “macarrilla” que de una “chica bien”.
Al principio no quise comentarle nada, me daba la sensación de que era lo suyo para no espantarla.
Me equivocaba.
Un día decidimos subir desde Alicante a Valencia a ver las fallas.
A mí conducir por Valencia no me gusta, he tenido varias experiencias malas y si puedo lo evito.
Pero ella me dijo: «No te agobies nene, yo te llevo».
Vino a recogerme temprano y en cuanto la vi llegar supe que estaba equivocado.
Pelo negro ensortijado, botas vaqueras, pantalones y chupa de cuero y gafas Ray-Ban.
Esa chica era una malota!!
Me subí al coche con una sonrisa disimulada y arrancamos.
Sobre las 10 ya estábamos por Valencia.
Y entonces ocurrió.
Fue salir de la autovía y entrar en la ciudad y se transformó.
Era como ver a Charlize Theron esquivando coches con el Mini en Italian Job.
Hipnótico.
Cambios de carril, adelantamientos por la derecha, subida de revoluciones casi al corte…
Conducía como una maldita forajida.
Lejos de asustarme, me encantó, ya que por aquella época éramos más jóvenes y estúpidos.
Ahora no somos jóvenes y lo de estúpidos solo lo reconoceré si es delante de mi abogado.
Así que, cuando fuimos a comer, después de tomarnos dos o tres «aguas de valencia» (cava con zumo de naranja) durante la comida, saqué el tema.
“Oye, como va el Ibiza de fino, ¿no?, tiene tirón…”.
Me miró con esos infinitos ojos oscuros y me dijo.
(Y atención a esto porque es una lección de ventas muy potente para aplicar en tu empresa).
“Fue la única condición que le puse al del concesionario, que el coche fuera rápido, pequeño y ágil en ciudad, me daba igual el color, los acabados y los extras, quería tener la suficiente potencia bajo el capó para adelantar rápido y sin preocuparme del coche de al lado”.
“Pues me he enamorado”.
“Calla, tonto…”.
Viéndolo desde la perspectiva profesional que me dan los más de 20 años vendiendo y usando historias para hacerlo, aquel vendedor que le vendió el coche tuvo mucha suerte.
Este detalle durante la negociación lo cambia todo en una venta.
Mi mujer le dio la única palanca de venta que necesitaba para venderle el coche.
Aquella clienta, un poco rockera, no quería saber las características de ningún coche.
Quería resultados.
Buscaba un coche que le aportara unos beneficios concretos.
El comercial fue inteligente, la dejó hablar y escuchó.
Dejó que fuera ella quien dijera las palabras que quería oír para tomar la decisión.
Así que, llegado el momento, solo tuvo que quitar todas las características de su discurso y convertirlas en los beneficios que esperaba conseguir mi mujer.
“Este coche es pequeño y ágil, con él vas a volar por la ciudad y lo aparcarás en cualquier hueco con la dirección electrónica. Además, cuando tengas que adelantar vas a hacerlos sin preocuparte de si estás en cuesta arriba o tienes poco espacio para hacerlo porque es rápido y ligero pero seguro y confiable”.
Fíjate.
❌ Mi mujer nunca supo cuantos caballos tenía el coche.
❌ Ni idea de la relación peso / potencia.
❌ Jamás sabría explicarte lo que es un par de motor (muy importante para acelerar a bajas revoluciones).
Sin embargo, tuvo claro desde el primer día que:
✅ Se podría mover con agilidad por la ciudad y aparcar prácticamente en cualquier sitio.
✅ Tenía potencia de sobra para adelantar y como era ágil también era más seguro.
✅ Y que un coche negro con espóiler y las lunas tintadas hacía que el resto de conductores la respetaran más, o la temieran al menos.😉
Por eso acabó comprando ese coche.
Un Seat Ibiza 1.9 TDI de 110 cv negro, con las lunas tintadas y el acabado “Rock & Roll”.
Esta historia demuestra dos verdades que cualquier empresa debe mostrar claramente en su discurso de marca, en su web, su email marketing, sus redes sociales y en la experiencia de usuario de sus clientes.
Y el 90% de las empresas (posiblemente la tuya también) lo tienen descuidado o simplemente no lo hacen.
1.- Primera. El discurso de marca no puede estar basado en tu posicionamiento como empresa, ni en las características; decir lo buenos que sois y lo magnífico que es vuestro producto es un discurso que no vende. Es más, es un repelente de clientes.
2.- Segunda verdad. A tu cliente solo le interesan los beneficios para él. Lo que él va a conseguir con tu servicio o producto. Ni tú, ni tu empresa, ni tu producto, ni tu discurso centrado en demostrar lo grande que eres o lo importante que es lo que haces. No les importa. Solo les importa lo que ellos pueden conseguir, cómo vas a resolver su problema o librarles de esa sensación negativa que le produce malestar.
Y por desgracia es como están comunicando el 90% de las empresas de los principales sectores y, lo que es peor, sus equipos directivos y sus CEO.
Pero esta historia también te sirve para entender dos cosas:
Si te gustaría que tu empresa conectara con tus clientes a través de historias entretenidas y una comunicación sencilla de entender tienes la opción de contratarme para que haga lo mismo para tu empresa a nivel formativo o profesional.
Eso lo entiendo y lo respeto. Es más, no eres el único que piensa lo mismo. Por eso tienes un poco más abajo otra opción para que al menos vayas preparándote para cuando llegue el momento.
Mira, el servicio de copywriting para empresas no es algo barato.
Requiere una gran inversión de tiempo en investigación, conocer muy bien tu empresa, servicio o producto y crear una línea de comunicación que realmente sea la que quiere escuchar tu cliente.
También requiere que tú estés implicado en el proceso y que entiendas que los resultados no son inmediatos.
Por eso no gestiono más de dos clientes al mismo tiempo (tengo solo un hueco para 2026). Porque el nivel de implicación que conlleva requiere que vuelque muchos recursos para ofrecerte un trabajo profesional y efectivo.
Si eres la persona de tu empresa que toma este tipo de decisiones haz click arriba y rellena el cuestionario para ver si puedo trabajar contigo.
Pero si no estás listo te invito a que te suscribas a una newsletter exclusiva para perfiles directivos.
En ella hablo de comunicación, de estrategia de negocio y de conectar con los clientes más allá de las simples ventas.
Hablo de crear una comunicación que sienta que les representa y con la que quieran sentirse identificados. Hablo de pertenencia. De legado. De conexión.
Porque tener un cliente es un buen resultado. Pero convertir cada cliente en un fan de tu marca es lo que hace que una empresa deje de preocuparse por las ventas.
Así que, si todavía no sabes si trabajar conmigo es la solución (o aunque lo sepas en el fondo, pero aún no confíes) ven a la newsletter y sigamos la conversación en un entorno más privado.
En el primer email te mandaré un enlace de descarga para un test que podrás hacer en menos de un minuto (de reloj) y que te dirá cómo está tu comunicación.
Abrazako.
