No me avergüenzo de decir que la primera vez que vi Braveheart lloré. A todos nos emociona pensar en conseguir la libertad. Es uno de los mayores para qué de muchos emprendedores. Sí, el mío también.
Lo que no nos gusta tanto es reconocer que igual que nos gusta la libertad nos gusta el dinero. Porque sin uno no hay la otra. Esto es así. Es un hecho. La pasta no da la felicidad. Pero sí la libertad de elegir cosas que te hacen más feliz.
La cuestión es que para tener más libertad, necesitas el dinero suficiente como para que tus decisiones no dependan de él. Es decir que decidas lo que decidas el factor de decisión nunca sea la pasta. Yo tengo claro cual es mi nivel de ingresos para llegar a ese punto dentro de lo que a mí me hace feliz.
Cada persona tiene un número en la cabeza. Yo el mío. Tú el tuyo.
Y suena bien.
Pero lograrlo es aún más grande.
Cuando estás en ese punto sabes que tu negocio está funcionando.
Que tu estrategia está dando el retorno que necesitas.
Te voy a contar algo sobre esto. Tengo un colega que es un crack en temas de estrategia.
Experto en Big Data nivel «Doy charlas a la peña y lo flipan» y, al mismo tiempo capaz de sacar rendimiento incluso a los datos de una peluquería.
Porque los datos son conocimiento.
Y el conocimiento es muchas cosas, poder, reconocimiento, posición.
Tranquilidad.
Sobre todo el conocimiento es tiempo.
Y el tiempo es pasta.
Así que se trata de lo mismo siempre.
Te cuento.
En la última formación que compartí con él nos contó este caso real.
Mi colega se corta siempre el pelo en la misma peluquería.
Un día tiene esta conversación con su amigo el dueño:
MC: “¿Cuánto tardas en cortar el pelo a un cliente?”
El barbero: “No lo se”.
MC: “¿En qué horarios tienes más afluencia y facturas más?”.
El barbero: “Ni idea”.
MC: “¿Qué parte de los ingresos del negocio viene de la venta de productos (no de servicios)?.”
Cri, Cri, Cri (se oyen grillos de fondo y un arbusto bola del oeste cruza la barbería)
OK.
Mi amigo se pone manos a la obra.
Aplicando estrategias de Big Data y Business Intelligence descubre que todas las citas se cogen por teléfono o de forma presencial.
En una libreta.
En cuatro libretas.
En cientos de libretas (vale, exagero, pero ya vas pillando la idea).
Algo tan sencillo como una app de reservas les hacía ahorrar más de 90 minutos al día.
90 minutos en los que atendían a dos clientes.
Y aumentaban el 10% su facturación mensual.
Y si recomendaban algunos de los productos que usaban en la barbería a los clientes mientras se los aplicaban.
Aumentaban otro 20% la facturación.
Y si además eran capaces de cortar el pelo en 5 minutos menos por cliente, manteniendo la calidad, al día podían atender otros 6 clientes:
Y la facturación subía otro 10%.
Al hacerlo no necesitaban trabajar hasta las 7 de la tarde, porque de 5 a 7 no era tan rentable.
Así que ahora cierran a las 5. Trabajan menos. Ganan tiempo. Ganan más.
Lo que no mides no se puede mejorar.
En comunicación tampoco.
Y si la estrategia no te da libertad (o más tiempo para ganar más pasta), es que no está funcionando.
¿Qué piensas?
