Por dónde cortas la genialidad?

No he conocido ninguna empresa que improvise su comunicación. Tu sí?

No he visto tampoco en ninguna empresa una puerta con un cartel que ponga: Departamento de comunicación improvisada.

Pero si muchas estrategias que de estrategia tienen poco y de improvisación más de lo que deberían.

Empresarios que siempre tienen prisa. O que se olvidan de su negocio en cuanto tienen un par de clientes (quién es tu primer cliente?).

También están los que les parece muy difícil seguir las normas estratégicas de la comunicación efectiva.

Imagínate esto mismo pero en el mundo de la música.

¿Te lo explico con una historia?

1950.

Un músico excepcional.

Un mítico del saxo.

Día de grabación en el estudio.

Toda la banda esperando a la estrella.

Entra con paso lento y las gafas de sol caladas hasta llegar al centro del estudio de grabación.

Sujeta el saxo, se pone la correa alrededor del cuello y calienta un poco los dedos moviendo las clavijas sin hacer ningún sonido.

Un, dos, tres y…

Empiezan a grabar un tema.

De repente, a mitad del tema, sus notas se salen de la partitura y comienza a improvisar hasta el punto en que los técnicos de sonido no saben dónde cortar.

Sigue improvisando. 

Se miran.

Lo miran.

Pero él es ajeno. Porque es un genio. Porque está por encima de todo.

Y así pasan los minutos.

Las horas.

Cuando acaba mira por encima de sus gafas de sol, deja su saxo y sale del estudio con el mismo paso lento con el que entró.

¿Por qué?

Dicen algunos que estaba cansado de trabajar con pianistas incompatibles.

Otros, que era la única forma que sabía de demostrar que era diferente.

Era como decir.

Esto es lo que hay.

Ahí lo tienes.

Si te gusta bien, y si no, también.

Graba, corta y pega por donde quieras, pero mi música es esto.

¿Sabes quién era?

Ni tú ni nadie. Porque esa grabación nunca salió a la luz.

Porque a veces para saltarte las normas, primero tienes que conocerlas, entenderlas y saber que líneas no cruzar. Y él ese día cruzó una línea que por muy bueno que fuera nadie estaba dispuesto a seguirlo.

Atento.

En tu comunicación puedes improvisar.

Incluso si improvisas bien te llevarás algunos aplausos.

Pero recuerda que los aplausos no suman en el banco.

Siempre hay unos límites que no debes traspasar y unas normas que debes seguir o te arriesgas a no ser escuchado por nadie.

El mejor músico del mundo en el paro.

Improvisando por unas monedas en cualquier metro o en la esquina del banco.

Al final es tu decisión.

Puedes conocerme un poco más y que te muestre lo que puedo hacer por ti.

Tener una estrategia de comunicación y convertirla en un sistema de mejorar tu negocio.

O basar tu estrategia en la comunicación improvisada, y decir, esto es lo que hay.

No tengo tiempo.

Es demasiado difícil.

Es mi vida.