Si has llegado hasta aquí, historia tras historia, que te apetezca una rubia es de lo más normal.
Una rubia bien fresquita, pero no de las que vienen a veranear a Benidorm desde los países del norte.
De las de la nevera.
Y que te apetezca una cerveza (lo aclaro por si alguien guarda a la rubia de Benidorm en una nevera) es normal por dos motivos.
El primero es que llevas un rato leyendo sin parar y, aunque no lo hagas en voz alta, me escuchas en tu cabeza (me encantaría saber como sueno ahí dentro, pero ya me lo contarás si llegas al final con todo esto).
Es como una conversación privada, entre tú y yo.
Yo te cuento algo.
Una anécdota, un suceso o un trozo de una película.
Uso una imagen mental o un ejemplo, quizá una ilustración, depende.
Y luego te enseño cómo esa historia se relaciona con tu comunicación, con tu marca personal, con la estrategia de tu negocio.
Eso da sed (la conversación en tu cabeza, no la historia).
Pero ya que nos vamos a poner “íntimos”, y que nos apetece una cerveza, vamos a tomarnos una especial.
¿La quieres con historia?
Te contaré la que más historia tiene.
La historia de la primera rubia (seguimos hablando de cerveza). La que fabricó, de manera oficial, Josef Groll en Pilsner en 1842.
Josef era de una familia cervecera, de los que hacen cerveza, y de los que luego se las beben.
En 1841 fue fichado con 29 años por una nueva cervecería que acababa de abrir.
Era conocido por ser meticuloso, e incluso un poco obsesivo con los diferentes procesos de la fabricación de la cerveza.
Pese a eso solo le hicieron un contrato de un año.
Para la elaboración de su receta necesitaba un elemento de contrabando.
Levadura de Alemania, y tenía que ser de allí concretamente. Pero en aquel momento las cosas no estaban muy bien entre los dos países, así que no había suministro directo.
Dicen (y esta parte de la historia es muy top), que la levadura se la consiguió un monje alemán que la transportó a través de las montañas hasta la República Checa para saldar una deuda que tenía con él.
Luego escogió los mejores productos, cebada de Moravia y lúpulos de Saaz.
Y ojo porque aquí viene la madre de todos los desmadres:
cambió los procesos de fabricación.
Malta blanqueada en horno de aire.
Calderas de cobre y almacenado en frío, pero enterrado bajo tierra.
Y tras meses de arduo trabajo el 5 de octubre de 1842 la presentó en el Mercado de San Martín de Plzen.
Una cerveza con una historia digna de contar y que a día de hoy es la marca más antigua conocida en activo, con más de 160 años a sus espaldas.
Una historia basada en elementos singulares, productos de calidad y procesos innovadores.
Éxito garantizado.
Quizá pienses que tu historia no es digna de ser contada.
Que no está a la altura.
Pero todos llevamos un monje contrabandista con deudas dentro.
Algunos mayor parte de monje, otros con mayores deudas.
Y el storytelling y el copywriting son los medios para sacarlo a flote y que le den ese toque épico a la historia de tu marca.
Para «cazar» con una estrategia de comunicación infalible a tu cliente.
¿Que tipo de cazador serás?
