Romuald Fons y el último mohicano.

Hace años, cuando empecé en todo esto de tener un negocio propio, un proyecto, una empresa, seguía a Romuald Fons, y eso que «entre comillas», él no se dedica a las «ventas», ni a la comunicación, ni al copywriting.

Creo que al principio fue porque me molaba el corte de pelo tipo mohicano.

Con el tiempo me di cuenta de que algo común a los que transmiten bien es que saben de lo que hablan.

Y ojo, porque transmitir que sabes de lo que hablas es primordial para atraer clientes.

Pero en la mayoría de los casos ese tipo de gente transmite bien porque solo hablan de lo que dominan. Y eso les da seguridad en si mismos y en que su mensaje está contrastado.

Esto que parece una tontería ya sería suficiente enseñanza, pero vamos a seguir que hay un par de detalles más que quiero compartirte de lo que aprendí escuchando (y leyendo) a este tipo.

A lo que iba.

Es de esas pocas personas que creo que han logrado ser “los amos” de su sector, el SEO, haciendo las cosas de forma diferente y sin pedir favores a nadie.

No es que lo admire.

Solamente respeto lo que ha hecho y cómo.

Me flipa mucho como ha evolucionado, desde aquellos primeros videos con la cresta de mohicano que me engancharon, hasta convertirse en el mejor experto SEO (¿del mundo?).

Aunque si algún día ve esta web quizá se tire de los pelos al revisar el SEO, pero ese es otro tema.

Lo que siento por Romu es una mezcla entre respeto y miedo.

Cuando sacó su libro “CRECE y hazte rico” me lo compré.

Todo el mundo me preguntaba: ¿Es que quieres hacerte rico?

Y yo siempre contestaba lo mismo.

Que la palabra más grande en el título es «CRECE».

Y en ese momento estaba en pleno proceso de cuestionarlo todo a nivel profesional y de crecimiento interior.

Mi web en proceso de construcción era más bien una web en ruinas, ni siquiera tenía un plan, ni sabía qué, ni cómo quería comunicarlo.

Quizá como tú ahora mismo.

Romu dice en su libro (le tuteo porque es mi web), que hay dos tipos de emprendedor.

El que dispara con una escopeta.

El que dispara con un rifle de precisión.

Su razonamiento es este.

Cuando estás empezando a cazar, disparar con una escopeta que tiene mayor amplitud de fuego, sobre todo si eres inexperto, puede darte mayores resultados.

Pero cuando ya haces blanco, y ves lo que funciona, debes empezar a disparar con rifle para poder alcanzar más lejos.

O sea.

Si eres inexperto te interesa trabajar la amplitud de tu estrategia de comunicación. Impactar a muchos para que alguno sea tu cliente.

Si eres experto, el alcance, para llegar más lejos y escalar el negocio aumentando las ventas.

No es que diga eso literalmente.

Pero es lo que yo entiendo de lo que él dice, aplicado a mi especialidad.

Y cuando lo aplico a la comunicación estratégica es parecido a lo que pasa en la peli de “El Último Mohicano”.

Chingachgook es el indio viejo, que ya va de vuelta de todo.

Es un explorador que sabe leer las ramas rotas en el bosque, las huellas en el barro y el pelo de ciervo enganchado en los arbustos.

Lo hace parecer fácil, pero es fruto de muchísimos años practicando y equivocándose.

Para mí, tener esa capacidad simplifica muchísimo las cosas.

Saber leer el mercado.

Encontrar a tus clientes entre tanta gente.

Llegar hasta su lado prácticamente sin que se den cuenta y conseguir el ansiado trofeo.

La venta es otro tipo de caza.

Pero cuando la consigues es igual de emocionante.

Ahora se trata de si quieres mancharte las manos o contratar a un experto que te lleve el plato de comida a la mesa.

Porque eso también es crecer.

Dejar en manos de un profesional lo que uno no sabe hacer bien.